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Son muchas las parejas que buscan introducir elementos nuevos en sus relaciones. Hace un par de días hablábamos de los anillos vibradores, pero hoy os hablaremos de un elemento que si bien no es directamente sexual ni estimula ninguna parte íntima del cuerpo, sirve para levantar pasiones e inventar mil cosas diferentes cada noche. Sí, estamos hablando de las esposas, algo que siempre ha estado allí pero con la literatura erótica de dominación masculina que ha salido recientemente parece que se han puesto más de moda que nunca.

Algo más que una simple dominación

No lo veáis solamente como una simple herramienta de dominación. Sí que es cierto que dan mucho juego, pero la verdad es que se les puede sacar mucho rendimiento, desde juego de roles a quedarse inmovilizado en la cama durante un periodo determinado de tiempo. Tres ejemplos de uso (que se complementan entre ellos) serían:

  • Jugar a desarrollar ciertos roles: no hay nada como sentirse policía y poder arrestar a un ladrón. ¿No te da morbo? A muchas personas sí, y la sensación es muy placentera. Poder coger unas esposas e inmovilizar a tu caco preferido es algo que mucha gente hace y se lo pasan muy bien.
  • Prácticas sexuales en donde se requiere cierta inmovilidad: imagina que quieres penetrar analmente a tu chica pero te da más morbo que tenga las manos atadas a delante. Puedes hacerlo con una cuerda, pero si no eres hábil con los nudos poco te va a servir. Es mejor hacerlo con unas buenas esposas.
  • Quieto en la cama: las camas suelen tener unos barrotes muy sensuales en donde se puede dejar inmovilizado a alguien para hacerle mil cosas, desde caricias a cosquillas, pasando por pequeñas mordidas o untarle el cuerpo de nata o crema de cacao.

Eso sí, pensad que aunque sean un juguete, se deben tomar ciertas precauciones:

  1. Las hay de acolchadas y de no acolchadas. Normalmente si se es principiante o solo queréis pasarlo bien un rato lo mejor es que optéis por las que son acolchadas, ya que duelen menos y son más juguetonas e informales. Si os gusta más el rollo más duro, pues podéis optar por las que son totalmente de metal, aunque si no se vigila puede causar algún tipo de herida en las muñecas.
  1. Las hay con llave y sin llave (o con llave y elemento de seguridad). Ojo al dato. Hay muchas esposas (la mayoría que venden en los sex-shops son así) que aunque van con una llave, tienen una pequeña pestaña de seguridad por si ésta se pierde. Incluso las más baratas pueden abrirse con un clip. Pero hay otras que son más serias (y también más caras) que no tienen esta lengüeta de seguridad y que por tanto es muy importante que se vigile bien con la llave. Normalmente va con dos copias: intenta que una siempre esté en un lugar seguro para que no tengáis ningún disgusto. Y si no, ya sabes: ten una caja de herramientas cerca por si hace falta usar las alicates para abrirlas.
  1. Nunca dejes a nadie solo que esté atado: esto es un principio básico de los juegos de dominación y BDSM. Si tienes alguien atado o inmovilizado no lo dejes nunca solo. Es muy peligroso que lo hagas, porque si pasa alguna emergencia (incendio o lo que sea) esta persona no podrá salir de allí.
  1. No fuerces posturas raras si no quieres provocar lesiones. No vale la pena imitar escenas eróticas, ellos son profesionales. Tampoco intentes cosas imposibles solo por estética. Piensa que llevar unas esposas significa quedar inmovilizado y esto tiene sus problemas. Si lo fuerzas demasiado la persona sufrirá y no querrá hacerlo más porque lo recordará como una mala experiencia.
  1. Y es muy importante que se establezcan límites y que todo lo que hagáis sea consensuado. Obligar a alguien a estar inmovilizado no solamente es ilegal sino que puede ser bastante peligroso. No te arriesgues a que pase nada malo y piensa siempre que el sexo es para disfrutarlo en pareja: si uno de los dos no está disfrutando es mejor abortar la sesión y pensar en otra cosa.

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