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Siempre se ha puesto muy en duda que un hombre y una mujer puedan ser amigos, y más si hay sexo por en medio. Este artículo es un ejemplo, y ya empieza recordándonos una cita de Oscar Wilde en donde se afirmaba que un hombre y una mujer nunca serán amigos: “Entre un hombre y una mujer no hay amistad posible. Puede haber amor u odio, pero nunca amistad”. ¿Será verdad?

Más allá de las simples suposiciones, hay estudios que han intentado demostrar algunas teorías. Y es que según nos cuenta el mismo artículo, se está descubriendo que aunque no se quiera decir en voz alta, siempre hay un grado de atracción sexual. Lo peor de todo es que cuando hay sexo de por medio, esta amistad prácticamente deja de existir.

El mito de los follamigos y el sexo

Un follamigo es una palabra bastante nueva para referirse, como ya os podéis imaginar, a los amigos con derecho a roce con los que mantienes, alguna vez, alguna relación sexual. Hay follamigos eventuales y los hay de más periódicos, de esos con los que quedas muy a menudo. ¿Qué influencia tiene este tipo de relación en nuestra persona?

Hay un investigador en Cincinnati, el Dr Donald O’Meara, que ha ido haciendo mella en el tema. Según él, cada vez hay más hombres y más mujeres que son amigos y ya está, y esto pasa por el simple hecho de que se ha elevado a la normalidad el papel de la mujer: hombres y mujeres son tratados igual ante la ley y eso favorece que se establezcan relaciones entre ellos sin ningún tipo de finalidad. Pensad en la misma situación veinte o treinta años atrás. O más. ¿Verdad que era raro que un hombre y una mujer fueran amigos? ¿Verdad que era sospechoso que un hombre se acercara  a una mujer solo para charlar un rato y sin ningún tipo de finalidad detrás? Pues parece que esto poco a poco ya ha ido pasando a la historia. Este estudio se ha ido llevado a cabo a lo largo de los años, ya que en la década de los 70 eran muy pocos los que admitían amistad con personas del sexo opuesto, mientras que a medida que pasan los años este número ha ido creciendo exponencialmente (también ha influido que casi todos los colegios hoy en día son de educación mixta y por tanto ya desde bien pequeños están acostumbrados a tratar con ambos sexos).

Siempre hay un poco de atracción

Curiosamente, y sin ser plenamente conscientes de ello, toda amistad (según algunos estudios) tiene un punto de erotismo. Es decir, para ser amigo de alguien hay que sentir algún tipo de atracción. Esto es la conclusión a la que se llegó después de entrevistar a 150 voluntarios y hacerles algunas preguntas de esta índole. Y lo bueno es que a menudo no nos damos ni cuenta, que somos amigos de una persona del sexo opuesto y seguramente no percibimos las señales que nuestra mente nos envía. Esto también se ha comprobado con otros tests y pruebas en donde poco a poco ellos mismos han ido admitiendo que parte de razón tienen.

Las malinterpretaciones

Volvemos al tema de los follamigos (en inglés FWB, amigos con favores) porque no es fácil. A menudo uno de los dos malinterpreta los gestos y al final se acaba rompiendo la relación de amistad. El resultado es que se empieza teniendo un amigo o amiga a quien le puedes explicar todo hasta que la situación se pone tensa y acabas por perder la buena relación que tenías.

Es por eso que, en medida de lo que se pueda, es importante que se establezcan bien los límites o que se dejen las cosas claras des del principio (aunque sea difícil a veces de medir). Y tampoco preocuparse en exceso del tema, ya que cada persona y cada amistad es diferente a las demás y tampoco estamos aquí para juzgar a nadie ni para crear teorías que no tienen porque aplicarse a todos por igual.

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