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Que el sexo es muy placentero ya lo sabemos, pero conviene saber también que no siempre sale bien o que a veces hay peligros que no deberíamos obviar. Hay ciertas posturas que por ejemplo pueden dañar nuestro cuerpo y que por tanto deberíamos o bien evitar o bien controlar que se hacen correctamente. Como en todo, a  veces es solo el hecho de actuar con responsabilidad y no hacer nada de lo que nos podamos arrepentir luego.

Des de este artículo nos advierten de cinco posturas con las que debemos extremar precauciones. Los daños son reversibles y se pueden arreglar, pero pueden ir desde un simple moratón a una fractura de pene… y esto sí que sería bastante doloroso. Te los resumimos aquí:

¿Qué posturas deberíamos evitar o vigilar?

  • Ojo cuando se hagan cubanas. Está muy bien meter el pene entre dos pechos y probar nuevas posturas jugando con ellos. Son una parte muy sensual del cuerpo de una mujer, pero también puede traer algunos problemas para los hombres. Y es que, si no vigilas, te puedes fracturar el pene según como establezcas la conexión con el cuerpo de ella. Probar posturas extrañas puede forzar a ello. Si te gusta hacerlo no hay problema, claro, pero vigila como y, sobre todo, no fuerces posturas incómodas si no quieres llevarte una desagradable sorpresa.

 

  • La postura de cowgirl: esta postura se da cuando la mujer se pone encima del hombre en plan cabalgándolo. Aquí el problema principal es que el chico está tumbado boca arriba con el pene erecto para facilitar que ella entre y encaje, pero claro, todo el peso está focalizado en un solo lugar y, además, si hay movimientos bruscos por parte de ella pueden dañar el miembro viril. Si os gusta esta postura lo que tenéis que hacer es vigilar que no recaiga todo el peso en un mismo punto y, sobre todo, que esté lo máximo de lubricado posible. Pensad que no todos los pubis son iguales ni que todos los penes tienen la misma medida, por lo que imitar lo que se ve en las películas porno a veces no es tan buena idea como parece.

 

  • Cowgirl al revés: acabamos de hablar de la postura de vaquera mirando cara a cara, pero también está la opción de hacerlo al revés, en donde lo único que ve el chico desde su posición es la espalda de la chica. Bien, pues esta postura en concreto puede ser aún más peligrosa que la anterior. En este caso en ángulo de penetración es más acentuado y por tanto se fuerza más la situación, lo que puede conllevar más riesgo de rotura. Es muy difícil mantener el equilibro y, por tanto, promover una rotura o esguince.

 

  • Ojo con las masturbaciones ajenas. Y aquí entran ambos sexos, ya que la masturbación suele ser una cosa muy personal, pero cuando te la hace otra persona la cosa ya se complica. Tiene mucho morbo y está muy bien, pero a veces inconscientemente se cometen errores. Hay mujeres que friccionan demasiado el miembro de su pareja o amante y también hay hombres que se pasan tres pueblos estimulando el clítoris u otras partes de la intimidad femenina. Pensad que son lugares muy sensibles y delicados, se debe buscar el punto justo para o dañar ni incomodar.

  • Y por último, la clásica posición de “el perrito”. Esta postura (ella de cuatro patas y él penetrando por detrás) también tiene problemas para ambos sexos: para él los problemas son ya mencionado ángulo de penetración. Al tener que forzarlo puede provocar molestias, eso sin contar que a veces nos podemos equivocar y entrar en el agujero que no toca, lo que puede provocar cierta incomodidad. Pero también para ella hay problemas, y también es un tema de ángulo: depende de cómo metes el miembro viril puedes provocar un desgarre vaginal que no es nada agradable para ella.

En fin, sentido común y no querer imitar siempre lo que se ve en las películas porno. Pensad que ellos son profesionales y están acostumbrados a ello, pero no por eso significa que todo el mundo pueda hacerlo.

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