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Vale, no es un concepto nuevo. De hecho, es solo una manera más de etiquetar a las personas, pero últimamente están apareciendo muchos artículos sobre este tema y hasta incluso han empezado a aparecer las primeras apps para facilitar el encuentro entre ellos.

¿Pero qué son los heterocuriosos?

Creemos que no vale mucho la pena pararse a definirlo, ya que la propia palabra lo dice todo. Son aquellos quien, haciendo alarde y demostrando que siempre han sido heterosexuales y se siente atraídos por el sexo opuesto, no pueden negar  que de vez en cuando les pone mucho su propio sexo, llegando incluso a tener ganas de liarse y meterse en la cama con ellos. Y esto pasa tanto en hombres como en mujeres, aunque de momento se habla más del caso masculino y las aplicaciones móviles están más pensadas para ellos y no para ellas.

Se trata de un concepto muy parecido a la bisexualidad, pero con matices: está claro que una persona bisexual se sentirá atraída tanto por hombres como por mujeres indistintamente y en cualquier momento, mientras que –en teoría- los heterocuriosos solo quieren probarlo como hecho curioso y puntual, no porque se planteen estar en plan serio con una persona de su mismo sexo.

Tal y como apuntan algunos estudios, se trata simplemente de una etiqueta para definir algo que ya hacía muchos años que existía: los homosexuales reprimidos o los indefinidos. ¿Cuántas veces hemos oído ejemplos de ello? Por suerte, todo esto poco a poco empieza a ser ya cosa del pasado.

¿Cómo ligar con uno de ellos?

Han empezado a proliferar portales (sobre todo webs para homosexuales de carácter masculino) en donde se dan consejos para ligarse a estos hombres que andan buscando nuevas experiencias. Estos serían los principales consejos que se dan:

  • La discreción: si estás totalmente seguro de que la persona hetero busca rollo con alguien se su mismo sexo acércate con discreción. Básicamente por dos motivos: el primero es la probabilidad de equivocación: ¿y si resulta que te estás equivocando y no busca nada? Y el segundo es por un hecho lógico: así esta persona es hetero y así es como se le conoce, quizá no le parezca buena idea que lo vean flirtear directamente con un hombre. Si se nota mucho quizá te descarte, mejor ir poco a poco y vigilando el contexto.
  • Genera confianza: no sean muy directo, ve primero a conocerlo un poco mejor. Si se le entra muy directo puede que se asuste y se aparte. Pensad que para ellos no es lo normal y que les entre un tío es bastante inusual. Calma y poco a poco, las cosas buenas requieren un poco de tiempo. Nada de contacto físico forzado ni tocaduras de paquete extrañas (a no ser que él vaya muy lanzado y se anticipe él, entonces sí que puedes seguirle el juego, será una clara invitación).
  • Sin presionar se llega más lejos. A parte de generar un entorno de confianza debemos dejar un margen de actuación. Si dejamos claro lo que queremos la pelota estará en su tejado y será él quien se acerque la próxima vez.
  • Hablar claro y directo. Es lo más básico, porque ir con medias tintas no beneficia a nadie. Se trata de una cosa que se debe coger al vuelo, hoy puede ser heterocuriosos y mañana no, por lo que aún respetando lo que hemos dicho, debemos hablar claro y dejar en evidencia que nos interesa acompañarlos en el camino de la homosexualidad eventual. Podéis hablar un poco de sexo y de gustos, pero no os andéis por las ramas si luego no pensáis cumplirlo. No suele gustar a nadie.

 

Es un concepto que, como ya hemos dicho, no es nuevo… pero que seguramente oiréis y mucho esta palabrita durante los próximos meses. Es lo que pasa con las etiquetas de moda. Los metrosexuales y los umbersexuales ya pasaron por esta fase y ya casi nadie se acuerda de ellos, lo que no quiere decir que hayan dejado de existir. ¡Es lo que tiene ser el foco de atención!

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