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Como ya dijimos hace un par de días, hoy haremos la segunda parte del artículo, correspondiente a los riesgos que pueden tener las personas que se dedican a la prostitución, especialmente mujeres.

Riesgos para las profesionales

  • El primer punto es el mismo que afecta a los clientes: los riesgos de salud. Cualquier sexo con desconocidos puede hacer que suframos algún tipo de enfermedad o infección sexual sino tomamos las medidas adecuadas para evitar que esto pase. No basta con tomar la píldora o usar métodos anticonceptivos femeninos: si queremos evitar todo tipo de problemas lo mejor es usar condón. Es interesante también que en el lugar en donde se haga el sexo haya una toma de agua (baño, ducha…) para poder extremar la higiene tanto antes como después del coito.
  • El problema de las mafias: quizá el problema más grave hoy en día es el problema de la mafia. La trata de personas y los engaños están a la orden del día y son muchas las mujeres que son engañadas y obligadas a prostituirse. Si alguna vez se detecta algún tipo de comportamiento extraño o sospechoso no dudes en denunciarlo a la policía, pues quizá haya algo detrás que valga la pena destapar. Recordemos que se trata de un delito muy grave y no conviene para nada ser cómplice de ello. Si no sabes cómo proceder puedes hablar con las entidades que se ocupan de este tipo de cosas o hacer una llamada anónima a la policía para que actúen rápido en la zona.
  • Abusos varios y violencia recurrente: y ya no solo por parte de sus proxenetas sino también por parte de clientes. Los riesgos ante ello son bastante elevados, por lo que conviene siempre hacer sexo en entornos seguros en donde se sepa que no pueda pasar nada malo, al menos las primeras veces que se hace con clientes nuevos. Si la violencia o el abuso proviene de los superiores, lo importante es poder denunciarlo como sea, por muy complicado que pueda parecer. Hay muchas entidades que pueden ayudar en caso de este tipo de problemas.
  • Problemas legales: en este caso decimos lo mismo que ya dijimos en el primer artículo. Cuando la prostitución no es legal en determinado país (o zona de una ciudad) se debe hacer lo máximo posible para acatar la ley y así evitar tener que pagar multas o enfrentarse a penas más altas. No te arriesgues sin más, no vale la pena.
  • Rechazo social: la prostitución es, aún hoy por hoy, una profesión bastante mal vista y que provoca rechazo social. Es posible que muchas personas rehúyan cuando se dan cuenta a lo que se dedica realmente una persona. Esto pasa también con otras profesiones o en ciertos ambientes, por lo que a la larga puede ser complicado para poder encontrar otro tipo de trabajo o amigos que puedan ayudarte.
  • Problemas con la doble vida: y luego vinculado al anterior punto también tenemos los riesgos sociales que supone el llevar una doble vida. Hay chicas que por ejemplo trabajan de ello para poder pagarse los estudios universitarios o vivir sin estar tan apurada económicamente. Esto supone un poco de problema para la chica en sí, que sufre estrés para poder llevar con dignidad sus dos vidas paralelas e intentado que no se junten ni se relacionen. Además, esconderlo ante tus amigos o familiares provoca situaciones muy tensas.

Estas serían un poco las principales desventajas o riesgos de practicar esta profesión. En todo caso, tanto las dichas hoy como las mencionadas el otro día pueden solucionarse (en gran parte) intentando hacer las cosas con un poco de sentido común. Lo importante es que tanto profesionales como clientes no se vean obligados a hacer cosas que no se quieren, solo así podremos garantizar que se cumplen un mínimo de normas y que la persona está segura de lo que hace.

 

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