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La prostitución tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Cuando una persona decide optar por esta opción de vida, debe saber a lo que se enfrenta, y los mismo pasa con los clientes que van en busca de ellas. Para poder hacer un pequeño recopilatorio hemos recogido los principales riesgos de la prostitución y los hemos dividido en dos artículos. Una primera parte es la que publicamos hoy, sobre los riesgos que pueden afectar al cliente. En el próximo artículo, que publicaremos este mismo jueves, hablaremos de los riesgos que pueden afectar a las prostitutas.

Riesgos para los clientes

  • En primer lugar, y esto es común a ambos perfiles, está el riesgo de contraer algún tipo de enfermedad o infección de carácter sexual. Para evitar esto es necesario que haya siempre una higiene máxima y absoluta y luego que se haga siempre con la protección adecuada. Normalmente ellas disponen siempre de preservativos pero no está de más llevarlos por si acaso (aunque seguramente será ella misma quien te lo proponga, y no al revés). Recordad que el preservativo es la única medida para evitar según qué tipo de infecciones. Si se es alérgico al látex hay opciones alternativas que se encuentran en farmacias y que suelen ir muy bien también.
  • Otro problema –muy común en según qué países- es el que se relaciona con la legalidad. La prostitución no es legal en la mayoría de países, y eso acaba por penalizar tanto a las personas que se prostituyen como a quienes contratan sus servicios. Cuando vayas a hacerlo, asegúrate que estás cumpliendo la normativa vigente para evitar problemas de diversa índole en el futuro (normalmente es el pago de una multa)
  • Problemas económicos: este es más un problema psicológico que afecta tanto a personas que van de prostitutas como adictos al juego o al alcohol. Y es que la adicción nos puede traer la ruina económica. Cuando se folla con una persona profesional nos cuesta un dinero, y si queremos contactar con ella otra vez, nos cuesta más dinero. Al final podemos llegar a gastar grandes cantidades por el simple hecho de querer estar con una persona en concreto y estoy acaba siendo un grave problema, sobre todo a nivel económico.
  • Caer en una trampa de falsa prostitución. No es muy frecuente, y menos en nuestro país, pero no está de más conocer este problema: algunas profesionales llevan al cliente a un entorno seguro para ellas pero no para los clientes, ya que una vez allí se encuentran con que es una trampa y, con ayuda de un grupo, les pueden herir y robar. No cojas manías porque no es frecuente, pero por si acaso no está de más tomar ciertas seguridades: ir a hoteles escogidos por ti, no ir a casa de nadie que no conozcas, no andar pos sitios oscuros y sospechosos, etc. Lo mejor en este sentido es contactar con profesionales de agencias en donde se pasa una garantía de seguridad y en donde se establecen ya los lugares seguros en donde se puede practicar sexo. No está de más ser precavido.
  • ¿Amor? Lo ponemos entre interrogantes y como punto final para terminar esta primera parte del artículo, pero es cierto que aunque hay baja incidencia, hay clientes que se enamoran de las chicas a las que contratan y tienen la falsa idea de salvarlas de este mundo y darles una vida mejor. Esto está bien para las películas, pero aquí es el mundo real. Si no quieres líos, lo mejor es quedar con la prostituta, follar alegremente y luego pagar y marchar. Es lo mejor para ambos, ya que cuando hay algún vínculo sentimental todo se vuelve más complicado.

Y hasta aquí los riesgos por parte de los clientes. Vuelve dentro de un par de días y podrás leer la segunda parte del artículo, sobre los posibles riesgos que pueden tener las personas que se dedican a la prostitución.

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