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Si somos de los que habitualmente miramos películas porno, sabremos de sobra que la mayoría de actores y actrices que salen en ellas son jóvenes o de mediana edad. Muy pocas personas siguen haciendo este tipo de trabajo cuando se supera cierta edad, ya que la flexibilidad y la disposición no es la misma y tampoco el mercado es tan amplio como para dar salida a todos ellos. Ahora bien, ¿qué pasa con estos profesionales una vez dejan el porno? Y algunas veces ya no es una cuestión de edad: hay personas que deciden hacer cambios en su vida y dejan atrás esta etapa de su vida. ¿Cómo le hacen frente?

Después del porno

Un artículo muy interesante de esta página web recoge un poco las experiencias y testimonios de varias actrices porno que un día decidieron cambiar de profesión. La verdad es que no se trata de ningún drama, ya que son casos similares a los deportistas profesionales, que de golpe ven que su vida debe dar un cambio y ya está. Pero claro, como en todo habrá formas y formas de llevarlo y seguramente nunca lloverá a gusto de todos.

Las actrices que recoge el reportaje son, la mayoría de ellas, chicas que más o menos a los 35 años decidieron que ya era el momento del cambio. Todas ellas provienen de un documental que se llama After Porn Ends. Aquí citaremos un par de ellas, por lo que si queréis ver más ejemplos podéis ir al reportaje de la web o bien ver el documental, que seguro que en Internet es fácil de encontrar y podéis ver más casos de más mujeres en esta misma situación.

Un ejemplo destacado: Asia Carrera

Un primer ejemplo lo tenemos con Asia Carrera. Fue una de las mujeres más conocidas y cotizadas en los años 90. Era un poco diferente a las otras porque, a diferencia de muchas, ella tiene un coeficiente intelectual de 156, algo que le ha permitido entrar en la asociación internacional MENSA, una entidad para mentes superdotadas.

Asia es estadounidense pero tiene padre japonés y madre alemana. Ya de muy joven destacó por sus notas académicas y premios, y hasta interpretaba a Bach en grandes auditorios cuando aún no había cumplido ni los 14 años. Cuando quiso ir a la Universidad descubrió lo caro que era y empezó a hacer de stripper… hasta que vio lo que ganaban las estrellas porno e hizo el salto hacia allá.

Asia se retiró habiendo rodado unas 300 películas y ahora vive tranquilamente y discretamente en un estado en donde, curiosamente, la pornografía es ilegal.

Y otro ejemplo más: Amber Lynn

Lynn fue un icono de los ochenta. Los aficionados al porno de aquella época seguramente tendréis su cara bastante vista, pues llegó a rodar muchísimas películas y clips varios. Su vida no fue fácil y tuvo varios problemas, sobre todo después de ver como una amiga suya, Shauna Grant, se suicidaba en 1984. Su introducción al mundo del porno fue gracias a Althea Flynt, la que fue mujer del conocido y polémico Larry Flynt.

Estuvo trabajando en el mundo pornográfico hasta bien entrados los noventa, aunque era una completa adicta a las drogas y al alcohol. Tampoco estaba del todo satisfecha con su cuerpo, por lo que se amplió el pecho para conseguir unas tetas más grandes. Hoy en día vive prácticamente retirada y con una vida bastante discreta, aunque de vez en cuando aún acude al sector para sacarse algo de dinero extra (pero solamente hace apariciones muy concretas y tampoco hace cualquier cosa, ha limitado mucho sus acciones y sus límites).

Son solo dos casos, pero como ya hemos dicho, hay muchos más. A veces se dice que cuesta mucho salir del mundo del porno y es verdad, ya que la principal causa es el saber que vas a dejar de ganar grandes cantidades de dinero. Aún así, son muchas las personas que lo dejan de forma voluntaria y salen adelante, incluso convirtiéndose en actores y actrices convencionales o abarcando otros ámbitos artísticos como la música o el baile.

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