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A veces salen al mercado objetos curiosos que vale la pena prestarles un poco de atención. Uno de ellos son los fleshlight. Es bien cierto que no se trata de una cosa de ahora (tiene como 20 años de historia ya) pero las múltiples posibilidades que ofrecen estos aparatos han ido aumentando con el paso de los años, así como su diseño o sus prestaciones.

Pero empecemos por el principio:

¿Qué es un fleshlight?

Pues es un juguete sexual en forma más o menos de tubo con un orificio en donde puedes poner el pene, la lengua, el dedo o lo que te dé la gana. Hay varios modelos, pero principalmente son tres: el que imita un coño, el que imita un ano y el que imita una boca (labios).

La primera vez que salió al mercado fue en 1998. Se lo “inventó” un hombre llamado Steve Shubin, quien consiguió una patente para fabricarlo y con ayuda de la empresa Inertactive Life Forms (ILF) lo tiró hacia delante (de hecho, también se uso como soporte para la recogida de semen). El nombre escogido vino por la unión de dos conceptos: flesh + light. Flesh significa carne, ya que la idea es que el material se parezca el máximo posible a la piel humana (incluso HUELE a carne) i light es por la luz que emite el dispositivo al ser penetrado. No todos hacen luz hoy en día, pero la idea original era ésta.

¿Cómo funciona?

Como ya os podéis imaginar, no resulta muy complicado: cada dispositivo (sea el modelo que sea) tiene un pequeño agujero. Pues allí lo metes.

Para evitar posibles alergias o reacciones adversas, los hay de diferentes materiales (plástico, látex, silicona…) aunque la textura tan real es un secreto más bien guardado que el de la Coca Cola (la patente pública ofrece solo la información mínima para fabricar algo decente, pero nunca serán tan REAL como los auténticos fleshlight norteamericanos).

Fleshlights de chicas famosas

Pero sin duda, algo que ha revolucionado este tipo de juguetes ha sido la posibilidad de imitar coños de verdad, de actrices reales.  Son muchos los modelos que existen ya en el mercado, y es casi seguro que se pueden encontrar de casi todas nuestras preferidas. Incluso es frecuente ya que en salones eróticos y similares las propias chicas firmen sus propios fleshlights!

Las múltiples ventajas que ofrecen

  • En primer lugar, poder pensar que estas metiendo tu miembro en una de estas chicas ya es de por sí una satisfacción. Están imitados con sumo cuidado y si lo pudierais comprobar en directo seguro que no lo negaríais. Date una vuelta por las páginas online en donde los venden y escoge la chica que más te guste. Seguro que aciertas.
  • Otra ventaja de este tipo de cosas es que permite practicar el sexo de una forma segura, ya que al no intervenir otra persona evitas todos los problemas que son habituales en estos casos, como posibles embarazos no deseados, infecciones sexuales, etc.
  • Ayudan a pasar mejor las noches solitarias. No hay nada mejor que hacerse una paja con uno de éstos, se acabó el usar tu propia mano: es mejor meterla en un lugar diferente que emula perfectamente la parte más íntima de una mujer.
  • Y, aunque no lo hayamos comentado en todo el artículo, también existen modelos masculinos, ideal para que los gays practiquen sexo anal de una forma bastante diferente a lo habitual pero no por ello menos satisfactorio.

Mantenimiento

Para que no se nos estropee, lo ideal es usarlo solo con lubricantes con base de agua, ya que si usamos otro tipo de materiales se puede estropear el tacto interior.

Venden también unos polvos de talco especiales llamados “revitalizdores de fleslight”. Sirven para que el dispositivo no pierda la ternura y suavidad especia que lo identifica, y suelen venderlo en sex-shops. Son muy fáciles de usar: simplemente se trata de pulverizar un poco la zona y éste volverá a ser como el primer día.

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