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Seguramente estéis familiarizados con el término de “hangover”, que es la palabra inglesa para designar la resaca que nos produce el alcohol. Hay muchas páginas webs (incluso clínicas médicas) que ayudan a superar este tipo de problemas, ya sean temporales o puntuales.

Lo que quizá no hayáis oído nunca es el bangover, que es cuando la resaca no la produce el alcohol sino… el sexo. Sí, como lo oís. Cuando tenemos una noche de sexo salvaje y por la mañana nos cuesta mover todos los músculos de nuestro cuerpo, entonces podríamos decir perfectamente que nos encontramos en situación de bangover.

¿Qué efectos tiene?

Todos sabemos que hay noches de sexo desenfrenadas en donde llegamos a quemar muchísimas calorías. Casi que se podría decir que es como un entrenamiento deportivo, de lo mucho que sudamos y gritamos de placer. ¡Pues bien, a veces tanto desenfreno tiene sus problemas! Sobre todo pasa en dos situaciones:

  • La primera es cuando hace bastante tiempo que no hay sexo en tu vida. Es normal, el desentreno lleva al dolor. Pasa lo mismo cuando sales a correr: cuando llevas mucho tiempo sin hacerlo, luego llegas a casa y estás bien… pero a la mañana siguiente todo es dolor y arrepentimiento. Hasta que vuelves a salir a correr y ya vas entrando mejor en materia y cada vez te duele menos.

  • La segunda es cuando se prueban posturas nuevas o posturas que no estamos habituados a realizar. También ese tipo de posturas que nos hacen hacer piruetas imposibles para poder llegar a nuevos placeres o intentar imitar a los protagonistas de los videos porno que vemos en nuestro ordenador.

Vamos, que sería el dolor que nos hace sentir vivos pero que a su vez desearíamos que desapareciera cuanto antes mejor para volver a estar plenamente en forma en poco tiempo. A veces también puede pasar que lo hacemos con una persona nueva y los simples nervios hacen que estemos más tensos y por tanto nuestros músculos estén más contraídos y notemos más cada movimiento que hagamos. Es normal y no debemos preocuparnos en exceso por ello.

¿Dónde afecta?

Hay muchas partes del cuerpo que se pueden ver afectadas por este tipo de resaca. Aquí os mostramos las más habituales:

  • Piernas: las piernas son uno de los elementos que más sufren con las posturas forzadas (e incluso con las más habituales). Cuando uno de los dos se abre de piernas para acomodar el cuerpo del otro, la tensión de los músculos se hace palpable y puede llegar a provocar dolor (y será más cuanto más largo sea el coito).
  • Zona genital: muy ligado a las piernas, la zona genital es otra de las partes con más afectación. Normalmente, cuando se termina el acto, se siente ya de por sí un pequeño dolor en las ingles y en la zona genital en sí. Pues bien, cuando estos dolores son más intensos (siempre y cuando no respondan a ninguna anomalía y sean fruto de lo que se ha comentado anteriormente) entonces estaríamos hablando de bangover.
  • Glúteos: los glúteos también suelen ser otra de las partes que duelen, pero comparado con los dos anteriores, esta parte suele ser menos.
  • Cuerpo en general: por último, incluimos esto porque una noche de sexo a veces puede afectarnos a todo el cuerpo. ¿Quién no ha notado dolor muscular en brazos, cuello o abdomen?

Sea como sea, no debemos olvidar el porqué de este dolor. Cuando recordemos la buena noche que hemos pasado, de seguro que ya no nos importará tanto el dolor resacoso del día después. Tal como dice la famosa expresión, “¡sarna con gusto no pica!”.

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