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Muchas mujeres, una vez terminado el acto sexual, sienten algún tipo de dolor o molestia. Las causas pueden ser varias, tal y como explican en este portal de salud, pero sea cual sea el problema se trata de una cosa que no tendría que ser normal y que por tanto se debería buscar solución lo antes posible. A veces es solo cuestión de ir a una farmacia, mientras que otras veces se deberá consultar al ginecólogo o a un especialista en salud sexual.

¿Cuáles pueden ser las causas?

 En el artículo mencionado se apuntan hasta nueve posibles razones. Nosotros destacamos algunas de ellas:

  • Que haya habido alguna lesión mientras duraba el acto en sí: a veces no somos conscientes y no nos damos cuenta, pero es frecuente que se produzcan pequeñas lesiones mientras follamos. Ya puede ser por la postura buscada, por una penetración un poco forzada (cuando no hay suficiente humedad en la zona), etc. En principio este tipo de dolor tendría que sanarse bastante rápido.
  • Alergia al látex: este es un problema bastante recurrente que no muchas personas conocen. Y menos se conocen las alternativas, pero las hay. Cuando se tiene alergia al látex se pueden comprar preservativos de poliuretano, que son igual de seguros y, aunque son quizá un poco más caros, pueden ayudarnos si notamos que el látex nos produce efectos adversos. Otra cosa es que seamos alérgicas a los aceites que cubren el preservativo, aunque también hay alternativas para ello.
  • Sufrir vaginismo: si se tiene este problema, si que será necesario consultar con un especialista. El vaginismo es una enfermedad (por decirlo de algún modo) que hace que de forma involuntaria se contraigan los músculos de la pared vaginal de las mujeres. Esto supone un problema de cara a la penetración, ya que será difícil que pueda entrar un elemento si el cuerpo no lo acepta bien. Aunque el uso de lubricantes puede ayudar, no es la solución más recomendada.
  • Las infecciones de orina. Cuando sentimos que cuando vamos a orinar nos arde mucho la zona o bien tengamos muchas ganas de ir al baño durante todo el día y luego no dejemos caer apenas ni una gota, esto podría significar que hay una infección. Esto repercute directamente a la relación sexual, pues las molestias crecerán si queremos practicar sexo. Es muy importante que las infecciones de este tipo se solucionen lo antes posible: son más graves de lo que nos solemos pensar. Por suerte, el tratamiento es muy efectivo y se cura bastante rápido si actuamos con determinación.
  • Sequedad vaginal: este problema es quizá el que más fácil solución tiene. Cuando una mujer sufre de sequedad vaginal (y son muchas las que lo padecen) lo mejor es buscar un buen lubricante. La mayoría de las veces es un problema menor y que no tiene mucha importancia. Incluso a veces es temporal, según se esté pasando una época de estrés y baja libido. Si nunca te había pasado y de golpe notas que te ocurre frecuentemente, quizá si que deberías contarlo a ginecóloga, más que nada para descartar que no haya ningún problema que no se esté viendo a primera vista.
  • Problemas psicológicos: por último, tenemos esta serie de problemas que englobaría muchas causas distintas. Los problemas psicológicos pueden ser provocados por miedo, inseguridad o vergüenza. A veces incluso podría ser algo más fuerte, como algún trauma o incluso haber sufrido algún tipo de abuso en algún momento (seamos o no seamos conscientes de ello). Cuando las causas son psicológicas, aparte de visitar un ginecólogo también se podría consultar un psicólogo especializado en salud sexual: él (o ella) te ayudarán a descubrir las causas por las cuales no puedes disfrutar al 100% de tus relaciones y te ayudarán a encontrar la mejor solución. Incluso será de mucha ayuda que lo hables con tu pareja para crear un clima de confort y que esto no os acabe afectando más de lo necesario.

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