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¿Existe la química sexual? De sobras sabemos que la atracción hacia una persona es fruto de muchas variantes… ¿pero hasta qué punto es química o son solamente cuestiones imprevisibles que se juntan para dar un determinado resultado? ¿qué hay de ciencia en todo ello?

La certeza de la química sexual

Pues resulta que sí, que sí que existe. Según el portal medciencia, hay una gran parte de bilogía en todo esto. Nuestro cuerpo emite una serie de olores y sensaciones que otros cuerpos captan y se ejerce – o no- la atracción. Luego ya hay otras cosas, como la apariencia, el carácter o las cosas que se tengan en común… pero por lo que se ve, si no hay este punto de chispa química al inicio, la cosa está bastante difícil para que acabe bien. Pero vamos, que todo es relativo: como sabéis, “el roce hace el cariño”, por lo que a la larga todo se puede cambiar y no hay ciencia que valga.

El portal citado resume el proceso en tres fases:

  • La atracción: es la parte más importante. Está compuesta por varios pasos: en primer lugar, la acción que desarrollan las feromonas, que son las señales químicas que envía el cuerpo mediante cosas tan simples como el sudor o la saliva. Como dato curioso señalaremos que los desodorantes tapan estas señales… o sea que lo mejor es buscar un equilibrio entre ser atrayente (enviar señales) pero no ir todo sudado y oliendo mal. Normalmente estos elementos harán que las personas que reciben las señales se sientan (o no) atraídos por nosotros.
  • Enamoramiento: sería la segunda fase… es decir, cuando ya dos personas han visto que se atraen y deciden dar un paso más. Aquí entran en juego los neurtransmisores y se generan una especie de anfetaminas naturales. Nota: todo caduca, y esto también: si no hacemos nada para activarlo de vez en cuando e ir aumentando la pasión, las hormonas estas “se van” y desaparece el enamoramiento. Es por eso que dicen que se debe evitar la rutina cuando se vive en pareja.
  • El apego: que ya sería la última fase y sería cuando a partir de los dos años (fase del enamoramiento) se mantienen dos personas juntas. ¿Por qué pasa esto? Pues también es un efecto químico, ya que nuestro cuerpo se acostumbra a unos determinados olores (sensaciones) y nos sentimos cómodos con ello, metidos en una sensación de confort.

Como podemos ver, no se trata de una cosa simple… sino que el amor, el sexo o la atracción que sentimos hacia otras personas es más química sexual que otra cosa. Pero no por ello se pierde el encanto: normalmente nadie piensa en esto y las cosas acaban surgiendo como de forma espontanea. Además, como ya hemos dicho no todo se cumple siempre a rajatabla: hay personas que al principio no nos pueden gustar o no nos pueden atraer y luego acaban siendo el amor de nuestra vida porque los acabamos conociendo mejor y se despiertan sensaciones que antes no habíamos notado. Todo es relativo y todo es moldeable.

Eso sí: sabiendo la base química de todo el proceso, podéis hacer acciones para mejorarlo. Un ejemplo es la ingesta de alimentos afrodisíacos, que puede contribuir a que aquella noche estemos con las alarmas corporales más abiertas y notemos más elementos y hormonas flotando a nuestro alrededor. ¿Has pensado en hacer una cena afrodisiaca en tu casa y con tu chica? Seguro que acabáis descubriendo cosas que no sabíais el uno del otro… ¡incluso quizá descubrís alguna parte de vuestro cuerpo que aún no sabíais el juego que podíais sacarle!

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