Barcelona +34 609 84 65 24
  • es

A nadie le extraña hoy por hoy que se hable de cibersexo. Es tan natural como la vida misma, ya que Internet ha copado por completo nuestras vidas y es normal que también haya revolucionado el mundo del sexo. Pero de hecho, no es una cosa nueva: el cibersexo es la evolución del sexo por teléfono, ese sexo en el cual dos personas (¡o más) se llamaban por teléfono para decirse cosas y excitarse mutuamente.

La evolución del sexo telefónico

¿Quién no tuvo alguna vez una llamada de teléfono subida de tono? Por suerte, para los más vergonzosos Internet ha resuelto muchos problemas, por ejemplo: la voz. ¿Quieres practicar cibersexo con desconocidos pero no quieres hacerlo por teléfono por miedo a que te reconozcan o a no saber que decir y quedarte cortado? Pues con la pantalla es más fácil. Tú eliges si quieres o no que se te oiga o que se te vea la cara (gracias a la tecnología webcam). Los medios hoy en día son infinitos: por haber, incluso existen simuladores de penes o vaginas que se conectan vía usb y que permiten vibraciones y tacto como si fueran de verdad. Incluso hay lo que se llaman “fleshlight” y que son simuladores de penes y vaginas de personas reales (normalmente actores o actrices porno). ¡Si es que parece que ya esté todo inventado!

Pero como en todo en esta vida, el cibersexo tiene lo bueno y lo malo. Veamos un poco lo más característico.

Ventajas

  • Anonimato: es la gran ventaja. El cibersexo nos permite que nadie sepa quienes somos ni que queremos realmente (a parte de lo que digamos). A nadie le importa tu vida, si tienes o no pareja, si eres guapo o feo. No importa, aquí se trata solamente de excitarse y de buscar maneras de pasarlo bien. Es, sin lugar a dudas, la principal característica del sexo virtual.
  • Protección ante ETS o embarazos: es bastante obvio, pero lo incluimos en la lista de ventajas: si no hay roce real, no hay ningún tipo de riesgo. No nos podemos quedar embarazadas ni podemos contraer ningún tipo de enfermedad o infección de transmisión sexual.
  • Comodidad: no hay nada como “practicar” sexo desde la comodidad del sofá o de tu cama, el lugar en donde tu prefieras. Hoy en día ya no hace falta estar delante de un ordenador: las tablets y los dispositivos móviles con Internet permiten que puedas conectarse desde cualquier posición
  • Discreción: al igual que el anonimato, el cibersexo te permite una alta dosis de discreción. Si vigilas y cumples con tus propias reglas de seguridad (no enchufar la webcam, no dar datos personales, etc.) puedes acabar hablando con quieras del tema que tu quieras. Ideal para sacar a relucir aficiones ocultas con las que no te atreverías a hablar con nadie más.
  • Proximidad: y todo sea dicho, permite que se establezca un vínculo de proximidad aún las distancias que puedan existir. Son muchas las parejas que se ven obligadas a convivir una lejos de la otra durante un tiempo, y el cibersexo es una de las opciones para no perder la tórrida relación que pueda haber.

Inconvenientes

  • Adicción: si no vigilamos, puede crear adicción. Internet engancha, y si es una cosa que además nos da placer, podemos caer fácilmente en la rutina de pensar más en lo que tenemos en la pantalla que no en nuestro día a día real. Es importante buscar el equilibrio.
  • Engaños: nadie te asegura que la otra persona te está diciendo la verdad. Tú mismo puedes engañar y decir que eres lo que no eres (cambiarte de sexo, decir que tienes una edad que en realidad no tienes…). Nunca sabrás si la otra persona es como dice. A veces no importa porque tu idea es excitarte sexualmente y te da igual, pero eso no quita que debamos estar pendientes.
  • Pedofília y demás: existe, además, un riesgo legal: hay personas que usan estas herramientas para contactar con menores o distribuir material fuera de la ley. Si alguna vez detectas alguna cosa similar, debes denunciar cuanto antes. No solo es un delito, sino que podría haber menores en peligro.

Leave a cool comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *