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Hay personas que son alérgicas al látex y que por eso deben buscar alternativas a la hora de practicar sexo seguro. Una de las opciones más habituales es el uso de condones de poliuretano, un material antialérgico. Ahora bien, ¿protegen igual?

El poliuretano como protección sexual

La alergia al látex es un problema bastante habitual, aunque como bien apuntan aquí, aún no tiene suficiente impacto mediático como para que se hagan alternativas eficientes y baratas. Pensemos que se trata de una alergia que tanto puede afectar a hombres como a mujeres, por lo que nadie se escapa de ello.

Características principales

  • Son un poco más caros de lo habitual. Al ser un producto de consumo más reducido, los precios son un poco más caros (es lo que suele pasar cuando un producto no tiene una amplia demanda, ya que los coste de producción son un poco más altos por la consecuencia de hacer tiradas más cortas). Ahora bien, tampoco es del todo caro, se puede pagar. Si con ello evitamos los dolores y picores habituales, bienvenido sea.
  • Hay grandes marcas fabricándolos, y esto en el fondo es una garantía de calidad. Si tuviéramos que recurrir a marcas desconocidas estaríamos siempre sufriendo por saber si se cumplen o no las normativas básicas.
  • Son igualmente seguros, y esto implica tanto la protección contra los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual (VIH y demás).
  • Suelen ser neutros: sin olores ni colores. Parece una tontería, pero quizá muchas de las alergias no provienen del látex en sí sino de los complementos que se le ponen para que tenga un determinado gusto u olor. En cambio, los condones de poliuretano evitan todo este tipo de superficialidades para ofrecer un producto neutro y efectivo, apto para la mayoría de seres humanos del planeta.
  • Son un poco más finos… y esto tiene lo bueno y lo malo. Por una parte es de agradecer porque la sensación de proximidad es mucho mejor cuando el condón es fino. Se nota más la piel y a veces incluso nos olvidamos que esta puesto. Pero por otra parte, el riesgo de rotura es ligeramente superior. Aunque no tenga porque pasar nada, algunos expertos recomiendan que no se use si la idea es practicar sexo anal, donde las características de la penetración son un poco diferentes y cabe ir con más cuidado.
  • Menos elásticos: son un poco menos elásticos que los de látex. En principio casi no se nota, pero varias personas que lo usan a menudo han hecho ver que este material es un poco más rígido de lo habitual.

Cómo ya hemos dicho, es posible que la alergia no resida en el látex. Nosotros os recomendamos que si estáis usando preservativos de látex y notáis alguna incomodidad o se produce algún brote de alergia, antes de pasar a usar el poliuretano os aseguréis realmente de cuáles han sido las causas. Algo que funciona muy bien es cambiar de marca o apostar por los preservativos de carácter neutro (sin aceites olorosos ni gustos ni colores). Es posible que el problema resida ahí o bien en los lubricantes que se incorporan por inercia en las gomas protectoras.

Antes de acabar queremos mencionar que no solamente existe la alternativa del poliuretano. Hay también condones de un material que se llama poliisopreno y que proviene de caucho natural. Es una opción lo suficientemente segura como para tenerla en cuenta. Y luego también hay los que están hechos de intestinos de oveja. Estos ya son un poco más especiales y tienen varios problemas. El principal de todos ellos es que aunque puede proteger de los embarazos no deseados, no puede proteger de las ITS, por lo que el riesgo es muy elevado. Están pensados sobre todo para aquellas personas que han probado todo lo demás y no les ha funcionado…

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