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Hace poco días salía publicada una noticia en El Periódico que queremos compartir aquí con vosotros: se trata de un artículo que habla de Joan Sanxo Farrerons, un militante anarquista y anticlerical que destaca por ser el mayor pornógrafo en la Barcelona de los años 30. Y no solo eso, ya que a parte de difundir este arte que tanto nos gusta, fue promotor de la sardana, manáger del púgil Luis Logan, predicador del nudismo y traductor de Shakespeare! Vamos, ¡un hombre muy completo!

Un poco de historia

Y es que aunque sea un personaje un tanto olvidado, lo cierto es que su vida estuvo llena de detalles interesantes. Para empezar diremos que tenía una imprenta, cosa que le fue muy bien para publicar un libro que tuvo bastante repercusión en esa época: “Las sectas sexuales rusas” (por cierto, si alguien tiene interés en leerlo, que sepáis que la Biblioteca de Cataluña conserva un ejemplar). Sin duda una obra muy polémica pero también muy buscada, ya que incluía láminas ilustradas en las cuales se añadía algún texto de acompañamiento. Se supone que se basó en hechos reales gracias al testimonio de Uraloff Gorsky, un hombre que había sido director de museo y que su vez había sido también miembro honorario de la Comisión Imperial de Archivos de Rusia, cosa que le daba acceso a saber que pasaba detrás de las paredes de las comunidades religiosas. Cabe decir que Sanxo Farrerons se llevó más de una reprimenda y tuvo que pagar más de una multa: se calcula que tenía en su casa más de 37.000 ejemplares de obras pornográficas…

Un hombre con varias caras

Farrerons varios nombres diferentes para poder dedicarse a lo que realmente le gustaba. Uno de los seudónimos que usó es Laura Brunet, con el cual promovía el nudismo e incluso viajó varias veces a Alemania para llevar a cabo su pasión de una forma más extensa. Ese nombre no es casual y tiene bastante de irónico, ya que se trata de un nombre “prestado” de una persona real: Laura Brunet de García Noblejas, una mujer monárquica y muy fiel a Primo de Rivera. Sin duda un golpe de efecto que algunos no le acabaron nunca de perdonar y otros aún se ríen de ello. Bajo ese nombre publicó “Desnudismo integral”, que ya os podéis imaginar un poco cual era su argumento.

Otro de sus nombres es Víctor Ripalda (nombre “prestado” de un jesuita, Jerónimo Martínez de Ripalda) con el que publicaba cosas vinculadas con el sadomasoquismo. Aunque aquí lo tengamos muy olvidado y prácticamente nadie conozca su historia, hace poco ha sido mencionado en una tesis doctoral de la UCLA, en Estados Unidos. La tesis basada en el erotismo publicado en España, recoge ejemplos de cómo algunos autores de nuestro país usaron la excusa del sadomasoquismo para criticar a la iglesia católica y a su vez el franquismo.

Es curiosa, pues, la historia de este hombre. Hizo una tarea impresionante pero dadas las circunstancias de la época nunca tuvo el reconocimiento debido (de hecho, al llegar el franquismo se exilió a otro país) y a día de hoy está completamente olvidado. Es gracias al autor de un blog que se ha podido recuperar la memoria de este personaje, y ahora solo faltaría que el Ayuntamiento le dedicara una calle. De hecho, no es tan absurdo como parece, ya que las calles de la ciudad están llenas de nombres de personas que hicieron menos o incluso cosas que hoy en día consideramos inmorales o totalmente rechazables. ¿Por qué un hombre como él no podría ser rescatado del olvido?

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