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Hay muchas maneras de seducir a una mujer. Nos gustaría decir que existe una fórmula única y que funciona, pero todos sabemos que no es así: en gran medida, dependerá del carácter de la mujer y de la persona que está dispuesta a seducirla. Los factores son muchos y lo que sirve para unos no sirve para otros, pero vamos a compartir algunos consejos para empezar al menos con buen pie.

Consejos para seducir a una mujer

  • La naturalidad: ponemos esto como primer consejo porque creemos que es el más importante. La naturalidad es una ventaja, porque si forzamos la conversación o algún gesto, se nos puede notar demasiado y acabar produciendo un efecto contrario. Actúa siempre tal y como eres en casa o con tus amigos. También es una buena manera para no pasar nervios; ya que si eres tal y como eres, no tendrás que preocuparte por nada más.
  • No aparentes lo que no eres: esto vendría ligado al punto anterior. Nunca aparentes lo que en realidad no eres. La sinceridad es uno de los valores que más se tienen en cuenta: si mientes sobre tu forma de ser (aparentando un carácter que no es el tuyo) o, peor, si mientes hablando… la mujer lo acabará notando. Si te montas una vida falsa te puede ir bien para una noche o para un rollo rápido (que no digamos que no esté mal de vez en cuando) pero a la larga no lleva a ninguna parte. Al menos ten presente una cosa: si tienes que mentir sobre algún aspecto de tu vida (nombre, profesión… lo que sea) al menos sé coherente y no te olvides de lo que has dicho. Os sorprenderías de la cantidad de personas que se olvidan de las cosas que dicen y luego se quedan atrapados en la mentira.
  • Cuida tu aspecto: cada uno tiene su estilo y su forma de vestir y cuidar su cuerpo, pero intenta cuidarlo al máximo. El día que quieras seducir a una mujer cuídate un poco: si vas con la camisa del trabajo sudada, por ejemplo, tienes menos puntos a favor. De hecho este punto es muy subjetivo ¡porque si una cosa hay en este mundo es variedad de gustos y opiniones!
  • Actúa con un poco de picardía: sin pasarse, pero sí. Evita ser “soso”, intenta aportar conversación para evitar silencios incómodos… pero vigila también que tipo de conversaciones das. Nada de hablar del tiempo ni de temas muy banales (a no ser que sea oportuno o estrictamente necesario). Has algún comentario pícaro, esto siempre gusta.
  • Busca el punto justo entre llevar la iniciativa y que te la lleven. Como cada persona es un mundo, hasta que no sepas más o menos como es la mujer que tienes delante; sé prudente y busca el equilibro entre llevar la voz cantante y someterte un poco. Si ves que la persona es de pocas palabras, saca algunos temas para hacerla hablar… pero vigila y no te pases, ya que si es de pocas palabras tampoco querrá tener al lado a un pesado que no calle.
  • Muestra confianza en ti mismo: no te muestres inseguro, no te va a ayudar nada. Eres como eres, defiéndelo. Demuestra seguridad en tus actos y en tus palabras: si no gustas no será por no haber sido tal y como eres. Normalmente –está demostrado- las personas que tienen confianza en uno mismo suelen triunfar más, y ya no solo a nivel sentimental o emocional, sino también en el trabajo y los negocios.
  • Olvida el humor fácil: ya lo hemos dicho antes, las conversaciones deben ser vigiladas al extremo. El humor es importante, pero el humor fácil, NO. Olvídate de repetir chistes sudados o intercalar risitas en cada frase que sueltes.
  • No te pases con los piropos: decir alguno de vez en cuando está bien, pero no te pases, ya que la línea es muy fina y puedes estar al otro extremo en cuestión de segundos. Evita coletillas halagadoras y cíñete a lo mínimo para quedar bien sin parecer un falso adulador.

Y, sobre todo, mírale a los ojos. No puedes intentar seducir a una mujer si no le miras la cara y los ojos.

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