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Cuando se habla de prostitución, la mayoría de veces nos viene a la cabeza el género femenino, como si fuera lo único y no hubiera posibilidad de que existan prostitutos masculinos. Todos sabemos, pero, que esto no es cierto: por mucho que no destaquen, la prostitución masculina es presente y mueve bastante dinero. ¡Que no se hable demasiado de ello no significa que no exista!

Putos, chaperos y demás

Hay muchas maneras de denominarlos, pero básicamente se podrían establecer dos categorías claras y diferenciadas: aquellos que buscan clientes masculinos y aquellos que solo aceptan clientes femeninas. También es cierto que los hay sin miramientos y que tanto les da carne o pescado, por lo que se pueden adaptar según la situación o las necesidades.

No es una cosa que haya surgido de la nada, al contrario. Ya en las antiguas civilizaciones había chicos que se prostituían. Los casos más conocidos son los de la Antigua Grecia, aunque también había muchos en el Imperio Romano. Luego vino la época oscura de la Edad Media, en donde ya no solo la prostitución sino el sexo en general fue considerado como algo sucio y bastante tabú, sobre todo en algunos países. Hoy por hoy, si cogemos el ejemplo de España podemos afirmar que se trata de una profesión bastante invisible, ya que según un estudio de la Fundación Triángulo se estimó que el 87% de los hombres dedicados a alquilar su cuerpo eran inmigrantes y la mayoría de ellos sin papeles. Es difícil mesurarlo, ya que no existen registros oficiales ni tampoco es una cosa que la gente vaya contando de buenas a primeras: la mayoría de estos hombres llevan una doble vida y no hacen alarde de us ingresos extraoficiales.

La era de internet

Hace unos quince años, Internet irrumpió en las casas de la mayoría de nosotros. Esto supuso un gran cambio en muchos sentidos y a todos los niveles. Por ejemplo, ¡para realizar trabajos escolares ya no hacía falta copiar de la enciclopedia! Pero claro, no os queremos hablar de la etapa educativa: Internet ha permito que muchas personas ofrezcan sus servicios sin tener que salir de casa a pasar frío en la esquina ni tener que mostrar carne para captar clientes. Ahora la carne se muestra en pantalla y bastará con unas buenas fotografías y una buena técnica de posicionamiento para que nuestro anuncio sea visto y nos llamen. Hoy en día es mucho más sencillo.
En este sentido, los hombres que se dedican a la prostitución lo han tenido más fácil. La competencia es más baja y por cada hombre que se ofrece hay muchas mujeres, por lo que es más frecuente el éxito entre los que se dedican a este oficio si se compara con sus compañeras las mujeres.

¿Qué buscan ellas en estos hombres?

Cuando una mujer decide contratar los servicios de un hombre, es porque quiere salir un poco de la rutina. O al menos, esta es la razón en la mayoría de los casos.

  • Por una parte hay mujeres solteras que quieren pasar un buen rato en compañía. Aunque no son todas, lo cierto es que una gran mayoría son mujeres que han pasado los cuarenta y que están en esa etapa de la vida en que quieren estar con alguien joven que les haga sentir que aún están vivas y bien activas. Debemos tener en cuenta que una mujer, cuando llega a los 40, es cuando llega al clímax sexual, ya que sabe todo lo que tiene que saber y quiere cosas muy concretas porque sabe con lo que va a disfrutar más.
  • Luego están las mujeres casadas o en una relación, que lo que quieren es salir un poco de la rutina diaria y vivir una pequeña aventura. En el fondo el objetivo es el mismo, disfrutar del cuerpo latente. A veces también se trata de hacer algo que nunca harías con tu marido o pareja, como por ejemplo explorar los límites de la sexualidad. Por ejemplo, si siempre has querido practicar sexo anal pero sabes que con tu pareja no lo vas a hacer nunca, pues lo mejor es contratar un escort (y esto es solo por citar un ejemplo, ¡claro!)

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