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¿Cuál es la mejor época del año para echar un buen polvo o para descubrir nuevas posturas que nos hagan subir al cielo? Seguramente la respuesta cambiará según a quien la preguntemos, pero la mayoría de personas estarán de acuerdo en que el verano es la mejor época para el sexo.

El mejor sexo en verano

¿Por qué? Aún siendo verdad que el verano puede llegar a resultar muy  cargante con el calor que hace en determinadas zonas, lo cierto es que existen buenos motivos para tener más sexo que nunca en esta época. ¿Queréis conocer algunos de ellos? En la revista OhLaLa, han destacado diez:

  1. Hay más piel: no lo neguemos, en verano se ve más piel: la ropa es más cortita: camisetas de tirantes, torsos desnudos, mini shorts, sandalias… todo esto hace despertar la curiosidad de quien mira. La piel llama a la piel, y todos debemos admitir que no es lo mismo llevar diez capas de ropa en plan cebolla que llevar un simple top o un bikini.
  1. Feromonas transpirando con sudor: no somos conscientes de ello, pero nuestra piel, al sudar, transmite feromonas. Esto hace que las personas que estén a nuestro alrededor también se sientan, sin ser del todo conscientes, atraídos por el cuerpo que tienen al lado. Hay más química de lo que nos imaginamos en las relaciones humanas.
  1. El tiempo libre hace que tengas más ganas de hacer cosas. Es más fácil encontrar a personas con quien ir a conciertos o fiestas de barrios. Estos eventos esporádicos suelen llevar a encuentros sexuales esporádicos, relaciones de una sola noche o de unos pocos días, lo justo para pasarlo bien sin ataduras y sin compromiso de ningún tipo.
  1. El placer de dormir. En invierno solemos dormir por la noche y bien tapaditos. Ahora no, ahora nos dormimos en cualquier parte, siestas en todas partes: hamacas, tumbonas, el sofá de casa a media tarde cuando le da el sol… ¿os habéis fijado lo sexy que puede llegar a ser todo esto? Buscad compañía para tumbaros un rato y descansar… ¡y a ver lo que surge!
  1. Rutinas cambiantes: nuestra actividad en verano no tiene nada que ver con la de otras épocas del año. Como ha hemos comentado hacer un par de puntos, somos más propensos a asistir a actividades tipo conciertos o fiestas, la mayoría al aire libre. Muchas personas acaban agotadas al final del verano por los ajustes horarios, ¡pero vale la pena disfrutarlo a tope!
  1. Las relaciones personales son más próximas. Hablamos más, sobre todo con desconocidos. El verano ya se presta a esto, coincides con más personas, vienen veraneantes (o lo eres tu), recuperas amistades que hace tiempo que no ves, etc. Eso favorece notablemente el contacto entre personas para derivarlo en encuentros de placer sin freno.
  1. Tu autoestima se dispara: no nos engañemos, la ropa de verano queda mejor en el cuerpo de una persona, pero es que además sólo que tomemos un poco el sol descubriremos que con la piel un poco bronceada aún estamos mejor. No hace falta que te lo diga nadie: nos miramos al espejo y lo vemos. ¡Aceptemos tal como somos y disfrutar de ello!
  1. También la dieta cambia. En esta época del año solemos tomar más fruta y más ensaladas, comidas más ligeras. Esto afecta el carácter y el día a día (¡ni os imagináis cuanto influye nuestra dieta en nuestro estado de ánimo!) y sobre todo también a nuestra salud. Nos sentiremos mucho mejor.
  1. Experiencias compartidas. El verano se vive en compañía, por si no había quedado claro aún. ¿Quizá sea un buen momento también para hacer un trío? ¡Es el momento de hacer cosas que nunca antes te habías animado a hacer! ¿te animas?
  1. Y por último, agua y más agua. ¡Pero no de la que se bebe!, que también, sino el hecho de estar casi siempre mojados y húmedos. La playa, la piscina, las duchas continuas a lo largo del día…nuestra piel húmeda despierta más pasiones. Da mucho morbo ver a una persona toda mojada y saber que dentro de nada tu cuerpo y su cuerpo se van a fusionar, ¿no?

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