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Des de el principio de los tiempos la profesión de la prostitución ha estado presente. Se dice, no en vano, ¡que se trata de la profesión más antigua del mundo!

Pero, ¿ha cambiado en todos estos años? Algunos dirán que no, que la esencia sigue siendo la misma, que se sigue pagando “dinero por carne” y que pueden haber cambiado un poco las cosas, pero la base es la misma que hace centenares de años…

Mucho más que pagar por sexo

Lo que pasa es que si miramos estos últimos años podemos observar ligeras tendencias o cambios en tal profesión. Muestra de ello es un artículo publicado en la web de El Confidencial, que repasa los nuevos perfiles profesionales y las nuevas demandas por parte de los clientes.

A día de hoy, pues, pagar por una escort ya no sólo es pagar por sexo:

  1. Las sociedades han cambiado, el sexo ya no es tan tabú como lo era hace un par de décadas (bueno, dependiendo de la sociedad en donde nos encontremos: no es lo mismo España que condados de Estados Unidos, ni tampoco es lo mismo si nos comparamos con países árabes, claro está). Pero sea como sea se trata de un mercado más visible.
  2. El papel de la mujer también ha cambiado: son más independientes, más autodidactas. La mayoría son chicas con estudios que quieren financiar parte de su carrera o ganas dinero extra mientras encuentran algo “de lo suyo”.
  3. Los clientes también han cambiado en gran parte. El artículo destaca una potente clase media que tiene nivel educativo y que buscan quizá más compañía que sexo. La timidez también es un síntoma de la sociedad moderna, muchas personas están solas y muchos chicos deciden probar con una escort para realizar sus primeras experiencias.

En este tercer punto debemos incidir. El perfil de persona que contrata este tipo de servicios empieza a ser cada vez más sensible. Más que pagar por sexo, que también, lo que se busca en gran parte es a una persona que aparte de darle eso pueda ofrecer una conversación culta y digna, o puede que también convertirse en una buena compañía para ir a un evento como podría ser una fiesta o una cena de trabajo. Por tanto, estas personas lo que buscan no lo encuentran en la calle, sino que se detienen a buscar más por Internet hasta encontrar aquello que más se adapte a sus necesidades.

Más intimidad

El perfil de cliente, pues, se ha ido transformando. Antes la mayoría de chicos u hombres querían una coa rápida y no les importaba mucho en donde se realizara (en la calle misma, en un coche…). No decimos que esto haya desaparecido porque no sería verdad, pero crecen el número de chicos que buscan en una escort un poco de intimidad para realizar lo que se quiera sin ser vistos y en un entorno más cálido y más humano.

Esta sensibilidad puede traer algunos problemas si no se vigila, ya que se puede caer en el enamoramiento o la dependencia emocional sin darnos apenas cuenta. Esta nueva generación de clientes suele repetir con las mismas chicas porque se crea un pequeño vínculo afectivo: si ya se conocen es más fácil explicarles cosas y proponer nuevas cosas para hacer. Se busca la complicidad, la comprensión.

También ellas han cambiado la forma de anunciarse: antiguamente los anuncios de chicas escorts eran más descarados. Repetimos que no es que hayan desaparecido, pero se va notando un cambio de tendencias. Si analizamos los anuncios actuales, veremos que hay muchos en donde las chicas se anuncian como extrovertidas, simpáticas, amigables, estudiantes de determinadas carreras universitarias… como si buscaran una relación estable o una amistad en vez de buscar clientes para follar.

Como conclusión, podemos decir que las cosas están cambiando a ritmos vertiginosos. La igualdad entre hombres y mujeres, la frialdad de la sociedad de consumo en la que estamos inmersos y la soledad de las personas hace que las relaciones pagadas ya no sean lo que eran antiguamente. Quizá la profesión más antigua del mundo no desaparezca, pero lo que si que está claro es que está cambiando según las necesidades actuales de las personas.

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