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Aunque el título lo anuncie como una cosa nueva, se podría decir que la única novedad es la forma de llamarlo.

El annilingus, también conocido como beso negro, es una de las prácticas sexuales más recurrentes en el sexo, lo que pasa es que aún hay muchas parejas que se frenan a la hora de practicarlo o bien no lo dicen públicamente, pasando a ser una práctica de la cual poca gente habla. Hay varias razones por las cuales pasa: la primera es porque se vincula mucho con el mundo homosexual. Tal y como pasa con el sexo anal, muchas parejas heterosexuales lo toman como un tema tabú y solo practican la penetración habitual entre un hombre y una mujer. Otra de las razones es simplemente el hecho de que todo lo que sea anal se relaciona erróneamente con suciedad e infección.

El annilingus, el beso negro mejorado

No obstante, el beso negro es una cosa muy común y si todo el mundo hablara con más libertad descubríamos un montón de personas que lo practican. Incluso es muy habitual verlo en películas porno, de manera que son quizá varias las personas que se han animado a practicarlo de tanto verlo. Es, sin duda, una práctica que se puede realizar como preliminar (con otros preliminares orales como la felación o el cunnilingus) o para finalizar y redondear el encuentro.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de practicarlo?

  • Es muy importante tener en cuenta la higiene de ambos: será tan importante tener la boca limpia como que la zona anal también lo esté. Para que todo vaya bien y no haya ningún problema se recomienda usar jabón antibacterias, que podéis encontrar en muchas tiendas o incluso en la farmacia.
  • Otro tema muy vinculado a la higiene es el tema de cambiar de una zona a otra. Es decir: si estás con la lengua dentro del ano de tu chico o chica y luego quieres pasar a la “zona delantera” (para una felación o un cunnilingus) entonces deberéis lavaros la boca. Sabemos que es un poco rollo cortar el clímax para lavaros la boca, pero es importante porque si no se pueden pasar bacterias de una zona a la otra. Consejo: tener colutorio bucal siempre a mano nos puede ayudar.
  • Si no estamos con nuestra pareja habitual, quizá es mejor extremar las precauciones. Las ITS (infecciones de transmisión sexual) son cada vez más frecuentes, y la principal razón es el poco cuidado que se suele tener en este tipo de cosas. Existen unas protecciones de látex que son cuadradas y que se pueden usar: se suelen poner entre la lengua y la zona a lamer, para que así no haya contacto directo con la piel.
  • Da tiempo a tu pareja. Meter lengua en el ano no es una cosa con la que todo el mundo esté preparado. Se puede empezar poco a poco: si nunca habéis tocado demasiado la zona se puede empezar jugando con los dedos, así se puede observar la reacción. Si vemos que el tacto de la zona anal le produce placer, entonces podemos seguir adelante.
  • La buena comunicación es un factor muy importante. Tal como acabamos de decir, para muchas personas todo esto aún es bastante tabú. Si se quiere introducir el tema lo mejor es hablar sin tapujos y mostrando nuestros más íntimos deseos, ya que quizá descubramos que a nuestra pareja también le gusta o, mejor aún, que le gustan otras cosas que quizá nunca tampoco te había dicho. Si habláis de vuestros deseos vuestra relación se hará más fuerte, llegando a una compenetración más fuerte y sincera. Y si hablando veis que no acaba de cuajar o no gusta del todo, pues lo dejáis y ya está: ¡forzar tampoco es bueno.
  • Por último, deja volar un poco la imaginación. Existen juguetes que pueden usarse para dar más jugo al asunto, así como una amplia gama de lubricantes de todo tipo de sabores. Además, la zona anal está muy bien rodeada: el annilingus puede ser un preliminar o puede ser el acto central en sí, de manera que antes se puedan hacer también tantos juegos previos como haga falta: masajes, caricias, etc.

 

 

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