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Hay veces que el ser humano no deja nunca de sorprender, hoy mostramos un ejemplo.

Desde siempre, pero más en los últimos años, se ha intentado buscar la manera de que las personas que nos dejan puedan estar de una forma u otra cerca de nosotros. Lo más común es quemar el cuerpo y guardar las cenizas para tenerlas en casa o esparcirlas en un entorno cercano, pero si miramos un poco el panorama actual veremos propuestas que se escapan un poco de la tradición y de la lógica común.

Tu amado más cerca después de su muerte

Veamos unas cuantas:

  • Joyas como collares o anillos: algunas empresas han emergido para convertir las cenizas de las personas que ya no están en bonitas (y a menudo, lujosas) joyas para lucir. Hay desde diamantes para llevar en el cuello o en las orejas en forma de pendientes hasta anillos para recordar para siempre a aquella persona querida.
  • Un reloj de arena: otra de las sorprendentes opciones es la de los relojes de arena. Tan clásico como funcional y efectivo. Aunque sean relojes que a día de hoy ya no se usan tanto como antaño, la verdad es que es una manera bien original de guardar las cenizas de alguien.
  • Un árbol: es quizá una de las opciones más ecológicas y naturales. Hay algunas empresas que se dedican a que las personas que nos han dejado se conviertan en grandes árboles. No es una mala opción si tienes un jardín o un bosque cercano en donde recordar a esa persona para siempre-
  • Y dando paso a un último ejemplo, tenemos un lápiz para escribir. La empresa que lo lleva se llama “The Carbon Copies project”, y básicamente la idea es que las cenizas se conviertan en lápices. Lo sorprendente es que de cada persona se pueden hacer hasta 240 lápices, con la particularidad que cada uno de ellos llevará el nombre y la fecha de la defunción. Como curiosidad añadida, decir que la misma empresa aconseja que, cada vez que saquemos punta a uno de los lápices, guardemos los restos en una caja con forma de urna.

Pero sin duda la más curiosa es la que hemos anunciado en el título: poder guardar las cenizas en un vibrador.

La obra es de un artista holandés llamado Mark Sturkernboom y lleva por título “21 gramos”, que viene a referirse un poco al peso del alma y que, además, es la cantidad exacta de ceniza que se puede contener en él. Como ya os podéis imaginar, desde que hizo su aparición no ha hecho más que causar polémica.

El funcionamiento y su estructura es muy sencilla de hecho: se trata de un consolador que tiene un espacio en su interior para poder guardar las cenizas de aquella persona que amabas o que significó algo muy especial para ti. Por si fuera poco, no solamente te puede servir para masturbarte a gusto, sino que además la propia herramienta viene con un difusor para que le pongas el perfume que tú quieras (y usarlo así como dispensador) e incluso un altavoz para que puedas poner aquellas canciones que tanto os gustaban y escucharlas desde el mismo aparato en cuanto te vengan ganas de recordarlo.

Es de hecho, un invento un poco macabro, pero no son pocas las mujeres que se han interesado por ello. Poner el perfume de tu pareja, escuchar su música y dejarte penetrar por él de una forma, digamos, inmortal, ha hecho despertar la curiosidad de más personas de las que en un inicio se podía sospechar.

Como hemos podido observar el aparato está lleno de detalles, por lo que para evitar un mal trago, el kit se complementa con una llave de seguridad que se puede llevar encima para que nadie pueda atentar contra la intimidad de la propietaria.

Por último, y con lo que respeta al vibrador en sí, el lujo no se ha escatimado: vibrador totalmente de cristal transparente en donde se puede encontrar una bala de tono dorado, que será en donde se depositarán las cenizas. Toda una revolución teniendo en cuenta sus inicios, ya que el autor se inspiró en una pobre mujer mayor que hablaba cada día con su difunto marido, depositado en una pequeña urna.

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