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Quien más quien menos ha tenido alguna vez alguna fantasía sexual. Son muy comunes, y no hay ninguna vergüenza en tenerlos porque ayudan a equilibrar nuestras pasiones y a mejorar incluso nuestra vida sexual. Ahora bien, ¿los hombres y las mujeres tienen las mismas fantasías sexuales?

Fantasías de ellas y de ellos, en qué se diferencian

Según un artículo publicado en El Confidencial, no. Afirma Andrew Shanaham que los hombres cuando sueñan o tienen fantasías eróticas, suelen apuntar más a situaciones que provocan cierto riesgo y aventura, con sexo desenfrenado, muchas orgías y situaciones de película. En cambio, cuando se trata de las mujeres suelen soñar más con ambientes más cercanos, más ligados a su día a día y a lo que conocen. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué los hombres prefieren soñar que se tiran a una desconocida despampanante y las mujeres a personas más próximas?

Quizá una de las razones podría ser el hecho de que las mujeres piensan más con la cabeza fría y no tienden tanto a las cosas que saben que no se pueden realizar de forma fácil.

Otra característica son las ganas de que la fantasía se cumpla. En este sentido, por ejemplo, muchas mujeres tienen algunos sueños que disfrutan pensándolo pero dudan un poco de que si fuera en realidad así les gustaría, como por ejemplo la sumisión, el ser dominadas por un hombre. En cambio la mayoría de fantasías de los hombres van encaminados a la posibilidad de hacerse realidad algún día (tríos, orgías, etc.).

Todo empieza en la adolescencia

Algunos estudios apuntan que, hasta más o menos la edad de doce años, los sueños que puedan tener niños y niñas son más o menos similares (con algunas excepciones, claro). Pero la cosa ya cambia radicalmente cuando se entra en la preadolescencia y adolescencia. A partir de allí muchas chicas empiezan a tener fantasías en donde la parte emocional juega un papel muy importante, mientras que los chicos son más de pasar a la acción y pensar en lo práctico.

Más diferencias y características

• Entornos abiertos, entornos cerrados: analizando los sueños de varias personas por género, se puede llegar a la conclusión que muchas mujeres, como ya hemos comentado antes, sueñas en entornos cercanos o incluso espacios cerrados: una casa, una oficina, etc. Suelen ser sitios que se conocen bien y que por tanto hay cierta seguridad en ello. Por su parte, los hombres tienen a situar sus fantasías mayormente en espacios abiertos como una playa o la montaña, o bien espacios desconocidos y que no formen parte de la rutina habitual.

• Una curiosidad interesante es que las mujeres suelen tener sueños más detallados. Con esto queremos decir que por ejemplo es más fácil que una mujer recuerde cosas concretas de su sueño o se lo imagine con más detalle, ya sea con el tipo de ropa que llevan o sus expresiones faciales. En el caso de los hombres lo más común es que no se fijen mucho en este tipo de cosas, o incluso no puedan distinguir el estado de ánimo de la persona que está en el sueño.

• Una particularidad en los hombres es que están muy influenciados por sus altos índices de testosterona. De forma natural, pues, suelen ser más agresivos, impulsivos y pasionales, llevándolo todo al límite.

• Por último, apuntar que en cuestiones de pesadillas y malos ratos, las mujeres se llevan la palma. El género femenino es más susceptible a los malos sueños, a las pesadillas y a la ansiedad en los sueños convencionales, lo que puede afectar en cierta medida a los sueños y fantasías sexuales. Quizá sea esta la razón por la cual la propia mente tiene a situar estas fantasías en entornos más cercanos, ya que de esta forma se consigue evitar un poco las pesadillas o las situaciones no controladas.

Como hemos apuntado al principio, tener fantasías sexuales es una cosa muy sana, y es normal que después se conviertan en sueños. De todas formas, si al dormir nunca habéis tenido este tipo de sueños tampoco pasa nada: algunas mentes funcionan diferentes a las otras y tan normal sería tenerlas de forma frecuente que no tenerlas nunca. Mientras disfrutemos de lo que tenemos y hagamos lo que nos plazca con nuestro cuerpo o nuestra pareja, no hay problema alguno.

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